Imagina ser una detective despues de que un terremoto desola la ciudad, tu primer caso: atrapar a un asechador que roba prendas de mujer en la comunidad cercana. Cuando lo atrapas; no se trata más que de un menor, un adolecente asustado. Tratando de averiguar sus razones descubres que la identidad y los miedos personales se difuminan con cada paso, dejando todo poco claro, desdibujado, como si todo se tratase de un delirio.